

La Selección Ecuatoriana dejó el alma en la cancha, lo intentó por todos los caminos, pero no logró romper el cerco y empató 0-0 ante Curazao en un partido que ahora deja en peligro su clasificación a los dieciseisavos de final del Mundial de Fútbol.

Desde el inicio, la “Tri” mostró su intención. Propuso, atacó y buscó con insistencia el arco rival, empujada por la necesidad y el deseo de conseguir una victoria clave. Sin embargo, una vez más, la falta de contundencia terminó siendo el gran obstáculo.
La más clara llegó en los primeros minutos, cuando Enner Valencia tuvo en sus pies la oportunidad de abrir el marcador, pero no logró concretar. Fue el reflejo de lo que sería el partido: intentos, aproximaciones y un grito de gol que nunca llegó.
Del otro lado, Curazao encontró en su arquero, Eloy Room a su gran figura. El guardameta se convirtió en un verdadero muro, respondiendo ante cada intento ecuatoriano y sosteniendo el empate con actuaciones determinantes.
Ecuador dominó gran parte del encuentro, jugó con intensidad y corazón, pero se volvió a quedar corto en el momento más importante: la definición. Curazao, con orden y resistencia, logró aguantar el resultado y llevarse un punto que hoy pesa para la “Tri”.
El empate deja un sabor amargo. Ecuador no solo deja escapar dos puntos, sino que compromete seriamente su clasificación en el torneo.
Ahora, el panorama es claro y desafiante: la Selección Ecuatoriana está obligada a ganar en su próximo partido ante Alemania y depender de otros resultados para mantener viva la ilusión.
Duele, sí. Pero mientras haya una oportunidad la “Tri” está obligada a luchar hasta el final.