

Francia arrancó con victoria su camino en el Mundial 2026 tras imponerse 3-1 ante Senegal en la primera fecha del Grupo I. Kylian Mbappé fue la gran figura del encuentro con un doblete, mientras Michael Olise apareció como el socio ideal para darle claridad al ataque francés en los momentos más importantes del partido.
Bradley Barcola también se sumó al marcador para sellar un triunfo que deja a los franceses con sus primeros tres puntos y con dos nombres llamados a comandar al equipo durante el torneo.

El resultado final, sin embargo, no reflejó un dominio cómodo desde el inicio. Senegal hizo un primer tiempo intenso, ordenado y competitivo, en el que logró incomodar la salida de Francia y generar algunas de las ocasiones más claras antes del descanso. Nicolas Jackson estuvo cerca de abrir el marcador con un remate al palo, mientras Ismaïla Sarr también encontró espacios para inquietar a la defensa francesa.
Francia tuvo problemas para profundizar y recién pudo mostrar su mejor versión después del entretiempo.
La reacción francesa llegó en la segunda mitad, cuando Olise empezó a recibir entre líneas y a conectar con mayor precisión con Mbappé. Esa sociedad fue clave para abrir el partido: al minuto 65, Olise filtró un pase para que Mbappé marcara el 1-0 y encaminara el triunfo.
Poco después, Senegal tuvo un gol anulado que pudo cambiar el trámite, pero Francia volvió a golpear con el ingreso de Barcola, quien anotó el 2-0 al minuto 81. Desde ese momento, el equipo de Didier Deschamps encontró más tranquilidad y aprovechó la jerarquía de sus figuras.
Senegal descontó en el tramo final con un tanto de Ibrahim Mbaye al minuto 94, pero Mbappé respondió de inmediato y sentenció el 3-1 definitivo al 95. Con su doblete, el capitán francés volvió a demostrar que está llamado a ser una de las grandes estrellas del Mundial, mientras Olise confirmó que puede convertirse en una pieza determinante para potenciar el ataque de Francia.
El debut dejó una lectura clara: los franceses sufrieron por momentos, pero cuando aparecieron sus figuras, marcaron la diferencia.
Por Mateo Buenaño