

Ecuador sufrió una dolorosa derrota por 1-0 ante Costa de Marfil en la fase de grupos del Mundial 2026, en un partido que tuvo oportunidades suficientes para ganar, pero que terminó perdiendo por sus propias falencias.
La Tri fue superior durante buena parte del encuentro, especialmente en la primera mitad, generó las ocasiones más claras y mostró momentos de buen fútbol, pero volvió a evidenciar problemas de definición y terminó castigada por una desconcentración en los minutos finales. El resultado supone un golpe importante para las aspiraciones ecuatorianas y deja la sensación de una oportunidad desperdiciada.

Durante el primer tiempo, el equipo de Sebastián Beccacece controló el desarrollo del partido. Ecuador tuvo mayor iniciativa, recuperó rápido la pelota y encontró espacios para atacar por las bandas, obligando a Costa de Marfil a jugar incómoda durante varios tramos. Las aproximaciones de Enner Valencia, Yeboah y Minda reflejaron la superioridad ecuatoriana, que incluso estuvo cerca de abrir el marcador en más de una ocasión. Sin embargo, el problema que acompañó a la Tri durante toda la noche apareció nuevamente: la falta de contundencia frente al arco rival impidió transformar el dominio en ventaja.
El encuentro comenzó a cambiar después del descanso. Aunque Ecuador volvió a acercarse al gol con un remate que se estrelló en el palo, poco a poco fue perdiendo el control que había mostrado en la primera mitad. Costa de Marfil ganó confianza, encontró espacios para correr y elevó la intensidad física del partido.
La Tri pasó de atacar con claridad a verse obligada a defender cada vez más cerca de su área. Los cambios introducidos por Beccacece no lograron devolverle el control del juego y el equipo terminó sufriendo ante un rival que creció con el paso de los minutos.
La derrota se consumó en el tiempo añadido, cuando Amad Diallo aprovechó una transición rápida para marcar el único gol del encuentro y castigar a una selección ecuatoriana que ya había dejado escapar demasiadas oportunidades.
Más allá de la jugada definitiva, el resultado expone dos problemas que acompañaron a Ecuador durante toda la noche: la falta de eficacia para concretar sus ocasiones y la incapacidad para sostener la concentración en los momentos decisivos. Ahora la Tri está obligada a reaccionar en su próximo compromiso ante Curazao, un duelo que podría marcar su futuro en el torneo y en el que necesitará transformar las buenas intenciones mostradas ante Costa de Marfil en resultados concretos.
Por Mateo Buenaño