

Este domingo 21 de diciembre, el Estadio Banco de Guayaquil no solo fue testigo de un partido, sino de un torbellino de sentimientos encontrados en el encuentro entre IDV y Barcelona.
La tarde comenzó con el alma encogida. Los primeros minutos fueron de un homenaje y un minuto de silencio que pesó en el pecho de cada uno de los que estuvieron en el estadio por la partida de Mario Pineida, quien fue en vida, un guerrero del equipo de Barcelona. El silencio dolió, pero tras el pitazo del árbitro, el fútbol estalló. El equipo amarillo, con el corazón en la mano, trataba de conseguir el empate para honrar su memoria.
Sin embargo, el destino tenía un nombre escrito: Ronald Briones. Tras la recuperación de una lesión, regresó a dejarlo todo en la cancha. Al minuto 40, el tiempo se detuvo cuando Briones sacó un remate fulminante por derecha. ¡Gol! Un grito que retumbó en las gradas y que dejaba a los “Rayados” en esta primera parte con un marcador de 1-0, consolidando los puntos del ya absoluto ganador de la LigaPro.
Para la segunda parte, el equipo de “Oro y Grana” no se daba por vencido. Iban en busca de ese empate heroico para cambiar la racha, para no repetir el tercer lugar del año anterior; luchaban por su orgullo. Pero IDV fue asombroso: aunque ya tenían asegurado el titu, sorprendía cómo no bajaban la guardia. Sus acercamientos al arco eran impactantes que buscaban el segundo gol.
Hubo una jugada eléctrica, un destello que por un segundo nos hizo parecer que el jugador Pata lo lograría, pero la fortuna es caprichosa y, lastimosamente, esa jugada se “jaló” el posible gol que habría sentenciado todo. Fue un suspiro de angustia en las tribunas.
Pese a ese gran acercamiento y los jugadores de los equipos que lo dejaron todo en la cancha, el silbato marcó el destino: victoria de los rayados 1-0. Una tarde donde IDV reafirmó su logro, pero donde el fútbol recordó que se juega con los pies, pero se gana con el alma, pues los gritos de la hinchada amarilla retumbaban celebrando el esfuerzo de Barcelona.