Dos errores insólitos, tremendos, impropios del personaje y de la competición, de Varane. Dos mazazos que pusieron la eliminatoria a años luz para un equipo que la había dejado medio perdida en Madrid, en tiempos más claros para la humanidad y más oscuros para el equipo blanco.
En la antigua normalidad, City y Madrid andarían amasando pasta en Miami o en Pekín, en partidos con más dinero que público, para gastarlo en mirlos blancos o skyblues antes de que acabara el mes.
La nueva normalidad, que tiene un punto apocalíptico, trajo un partido gigante, en silencio, que al visitante le sonó a gloria, pasado de fecha y hora entre el equipo que más veces ha pisado la alfombra roja de la competición y otro, hecho de oro y marfil, que aún no aún no ha puesto el pie en la cima.
El Madrid, que ha compensado fortificándose lo que Cristiano se llevó, optó por la solución más atrevida para ese puesto sin dueño en la derecha del ataque. Jugó Rodrygo, el más goleador de los aspirantes, un futbolista aún por hacer pero en el que se advina chispa y remate. En la jugada del 1-1 le dio la razón a Zidane.
El City, en cierto modo, se vio atrapado entre el marcador de la ida y su instinto territorial. Le pudo este en la salida, con una defensa exageradamente adelantada, una presión que le llevó hasta la cocina del Madrid y un baile de atacantes para borrarle huellas al equipo de Zidane: Sterling a la derecha, Gabriel Jesús a la izquierda y Foden de nueve coyuntural.
Europa le dio otro portazo al Madrid. El primero en las narices de Zidane.
Fuente: As de España
2020-08-07 21:25:43
Golazo