El equipo “rayado” pese a perder ya inscribió su nombre en los octavos de final de la Copa Sudamericana. Universidad Católica lo intentó, pero no pudo. Era muy complejo revertir el 5-0 de la ida ante Independiente del Valle.
El campeón chileno se despidió de la Copa Sudamericana, con lo cual se cerró, la presencia chilena en las copas internacionales. Un ejemplo de lo débil que es nuestra competencia interna.
Respecto a la visita al Atahualpa, el cambio de actitud fue notorio. El equipo de Quinteros sí entró con hambre, más allá de las bajas (la de Puch era la más trascendente) y el marcador holgado en contra. Con intensidad en ofensiva y dejando espacios atrás, Católica fue a buscar la hazaña. Ese riesgo implicaba que cualquier contra de los ecuatorianos fuese un peligro.
La misión se hizo más complicada aún con el 0-1 de Franco. Una contra tan veloz como efectiva disminuyó la capacidad épica de los cruzados, porque debían anotar siete tantos para pasar. Futbolísticamente, lo único que se le pudo criticar a la UC fue la falta de precisión o de limpieza cerca del área rival, para anotar más goles. La expulsión de Landázuri le abrió una ventana a los nacionales, que se fueron al descanso 2-1 arriba gracias a los tantos de Cornejo y Riascos.
Los minutos pasaban y no llegaban más goles. A 15’ del final, un autogol de Preciado le daba más decoro a una actuación positiva de la UC, pero claramente determinada por el desastre de la ida. Otra contra, finalizada
2019-05-31 13:10:44
Golazo