Con esfuerzo, y oportunismo la selección albiceleste logró pasar a las semifinales luego de vencer 2-0 a Venezuela. Lautaro Martínez y Lo Celso marcaron la diferencia para este resultado, le espera Brasil una final anticipada, el próximo martes se juega el cotejo.
La clasificación no llegó de taquito, aunque el gol de Lautaro Martímez se haya dado por esa vía. Fue sufrida, difícil, un poco porque el rival también juega y otro poco porque cuando la Selección tiene que jugar no lo hace. Se supone que el gol tempranero tenía que darle tranquilidad, se supone que Argentina tiene más recursos técnicos para manejar la pelota tanto para buscar espacios ofensivos como para defender.
Pero si el miedo a jugar, que es una consecuencia del miedo a perder, lo lleva a retrasarse cada vez más y a ceder el balón al adversario, todos los partidos se complican. No hubiera dado garantías que mantuviera la postura de los primeros diez minutos de cada etapa, nadie puede asegurar que cambiando golpe por golpe terminaría imponiéndose con facilidad, pero la imagen hubiera sido otra.
El mensaje que da el técnico tampoco ayuda. Saca a Martínez para poner a Di María, pero la realidad es que ya antes de eso los propios jugadores empezaban a recular y a ponerle fichas a las manos de Armani.
La Selección argentina recibió muchas ayudas en este torneo (el VAR contra Paraguay, un defensor qatarí en el tercer partido, el arquero venezolano en este de cuartos de final) y llegó a la última semana. Zafó del papelón de irse temprano a casa. Pero ¿podrá aspirar a algo más sin Messi y jugando así?
2019-06-29 13:24:17
Golazo