

Independiente del Valle cerró la fase de grupos de la Copa Libertadores con una victoria 1-0 sobre Rosario Central, resultado que le permitió asegurar su clasificación a los octavos de final, aunque no le alcanzó para quedarse con el liderato del Grupo H.
El conjunto ecuatoriano necesitaba ganar por tres goles de diferencia para terminar en la primera posición, pero pese a dominar gran parte del encuentro y generar las ocasiones más claras, solo pudo imponerse por la mínima en el estadio Banco Guayaquil.

Desde el inicio, el equipo de Sangolquí, mostró personalidad e intensidad para jugar. Independiente del Valle presionó alto, recuperó rápido la pelota y complicó constantemente la salida de Rosario Central, que nunca logró sentirse cómodo en el partido. El cuadro argentino sufrió especialmente en la construcción del juego y pasó largos tramos defendiendo cerca de su área. Aunque Rosario tuvo algunas aproximaciones aisladas y logró exigir al guardameta local, IDV fue el equipo que marcó el ritmo del encuentro y el que generó las acciones más peligrosas del primer tiempo.
La superioridad del conjunto ecuatoriano se mantuvo en el complemento. Apenas iniciado el segundo tiempo, Lerma estuvo cerca de abrir el marcador con un remate al palo que hizo temblar el arco argentino. Luego, a los 61 minutos, el árbitro sancionó un penal para Independiente del Valle tras revisar la acción en el VAR. Junior Sornoza se encargó de la ejecución y convirtió el 1-0 con un remate ajustado que el arquero alcanzó a tocar, pero no pudo evitar el gol. A partir de ahí, IDV siguió insistiendo en ataque, buscando los tantos que necesitaba para quedarse con la punta del grupo, aunque volvió a evidenciar problemas en la definición.
En los minutos finales, Independiente del Valle mantuvo la presión y empujó constantemente sobre el arco rival, pero el marcador ya no se movió. La victoria deja un balance positivo para el cuadro ecuatoriano, que clasificó a octavos mostrando intensidad, presión alta y una propuesta ofensiva clara. Sin embargo, también queda la sensación de que el equipo mereció una diferencia mayor ante un Rosario Central que nunca logró superar futbolísticamente a los dirigidos por Joaquín Papa.
Por Mateo David Buenaño Narváez