

Por Camila Lincango La Liga Deportiva Barrial Llano Grande vivió una jornada llena de pasión, entrega y amor por el fútbol en las finales de las categorías femenina y senior masculino. En cada rincón de la cancha se sintió la pasión barrial, ese espíritu indomable que hace de este torneo un verdadero reflejo de la identidad y el esfuerzo comunitario.
El Atlético Arenal se consagró campeón en ambas finales, demostrando su dominio y la fuerza de un equipo que representa la esencia del fútbol popular.
En la categoría femenina, el Milán Sporting Club y el Atlético Arenal protagonizaron un duelo vibrante que mantuvo en vilo a la hinchada. Milca Loyola adelantó al Milán con un gol, desatando la euforia entre sus compañeras y seguidores. Sin embargo, el Atlético no bajó los brazos y con un fútbol aguerrido logró remontar con un tanto de María Ochoa y otro de Josselyn Tana.
Cada balón disputado, cada barrida y cada grito de aliento desde la tribuna reflejaron la pasión y entrega de estas jugadoras, que dejaron alma y corazón en el campo.
Por su parte, en la final de la categoría sénior masculina, el Atlético Arenal enfrentó al Deportivo Quito en un partido electrizante y lleno de emociones. La garra, la lucha y el orgullo se hicieron sentir en cada jugada.
A pesar de las destacadas intervenciones del arquero Christopher Cedeño, quien se convirtió en un muro bajo los tres palos, el Deportivo Quito no pudo frenar la arremetida del Atlético, quien, con fútbol y determinación se impuso con goles de Iver Chichande, Danny Castro y un doblete del delantero César Rojas, quien anotó uno de sus tantos desde el punto penal.
El arquero del Deportivo Quito, Christopher Cedeño, expresó su sentir tras el encuentro con palabras que reflejan el alma del fútbol barrial: «A pesar del marcador, nunca se pierde la garra. No se dieron los resultados, pero estoy muy agradecido con el equipo y con la barra que nos apoya».
El evento contó con la presencia de los directivos de la Federación de Ligas de Quito, Carlos Rodríguez, Jorge Páez y Andrés Vallejo, quienes respaldaron el fútbol barrial y celebraron el alto nivel competitivo de la liga. La jornada no solo dejó campeones, sino una muestra viva de que el fútbol barrial es la esencia del deporte, el lugar donde nacen los verdaderos guerreros del balón, donde el sueño de cada jugador late con fuerza en cada patada al balón y en cada grito de gol que resuena en el corazón de la comunidad.