
QUITO – En una tarde cargada de nerviosismo y fútbol de alto vuelo, Independiente del Valle volvió a demostrar por qué es el equipo referente del continente al vencer a la Universidad Católica en la gran final de la Copa Ecuador, disputada en el emblemático Estadio Gonzalo Pozo Ripalda.
El Ajedrez de los Banquillos
Desde el pitazo inicial, el encuentro fue un duelo táctico de «toma y daca». La «Chatoleí», buscó romper el orden del Rayo del Valle con transiciones rápidas y la verticalidad de sus extremos. Sin embargo, la madurez de Independiente pesó más en los momentos clave: supieron sufrir cuando la presión de los «Camaratas» arreciaba y golpearon con la precisión de un cirujano.
Los Momentos Claves

La Muralla Negriazul: La defensa de IDV se mostró impecable, desactivando los intentos de una Católica que, pese a tener la posesión en tramos largos, careció de la puntada final.La Eficacia como Bandera: El gol que definió la historia nació de la identidad propia de Independiente: circulación rápida, aprovechamiento de los espacios y una definición que dejó sin opciones al guardameta rival.
El Factor Chillogallo: El ambiente en el sur de Quito fue eléctrico. La cercanía de las gradas en el Gonzalo Pozo le dio un tinte de «final de barrio» con la elegancia de los grandes torneos.
La clave del éxito
Control emocional y contundencia. Declaraciones destacadas: «Este grupo no se cansa de ganar. Sabíamos que la Católica era un rival durísimo, pero finales son finales y este equipo sabe cómo jugarlas», comentó una de las figuras del cuadro del Valle al levantar el trofeo. Con este resultado, Independiente del Valle suma una estrella más a sus vitrinas, consolidando su hegemonía en el fútbol ecuatoriano y asegurando su cupo en los torneos internacionales de la próxima temporada. Por su parte, la Universidad Católica se despide con la frente en alto, habiendo sido un digno finalista que peleó hasta el último suspiro del tiempo de descuento.
FOTO: IDV