

Con un juego de mayor a menor y en el momento en que peor la pasaba, Argentinos asestó el golpe. En el estadio Monumental, de Guayaquil, con una perfecta definición de Diego Porcel superó 1 a 0 a Barcelona en el juego de ida, por la Segunda Fase de los playoffs clasificatorios para la zona de grupos de la Copa Libertadores.
Un triunfo que alimenta esperanzas, tras un comienzo de año en el que recibió un sonoro cachetazo con la eliminación de la Copa Argentina, ante Midland. La seguridad del arquero chileno Brayan Cortés, el despliegue de Federico Fattori, la conducción mientras tuvo aire de Alan Lescano y la irrupción del artillero Porcel, los argumentos para el festejo.
Las fuertes lluvias que castigaron a Guayaquil durante más de seis horas repercutieron en el campo de juego: un terreno blando, al extremo que las autoridades de la Conmebol determinaron que solamente los arqueros ensayaran la entrada en calor en la cancha. No llamó la atención que algunos futbolistas se cambiaran el calzado en búsqueda de mayor agarre, apostando a tapones más altos. En ese escenario, Argentinos pisó firme para adueñarse del control de la pelota, un anticipo que dio el director técnico Nicolás Diez en la entrevista previa para la TV: “Tenencia del balón, ser protagonista e impedir las transiciones rápidas del rival. Tenemos a favor el recorrido en el campeonato local”, afirmó el entrenador.
Federico Fattori barre y corta el avance de Joao Rojas; el volante fue una de las banderas de la victoria de Argentinos.
Los dos directores técnicos exploraron entre los suplentes para modificar el escenario. Barcelona, con el deseo de descubrir el gol, arrinconó a Argentinos, que se oxigenaba con las modificaciones para resistir. Enzo Pérez saltó al campo y con 110 partidos quedó a tres del arquero paraguayo Ever Almeida, que con 113 encuentros es el futbolista con más juegos en la historia de la Copa Libertadores. En el desorden de los ecuatorianos, combinaron Lautaro Giaccone y Porcel, que estrelló la pelota en el travesaño; el atacante, de 21 años y que renovó contrato hasta 2029, tuvo revancha enseguida y fue contundente: sacó un latigazo de derecha, cruzado, la pelota golpeó la base del palo y desató el festejo. En el peor pasaje, la mayor alegría.