

El 23 de noviembre, en la cancha de la Federación de Ligas Barriales de Quito, se vivió una jornada de ensueño. Entre gritos, llanto, celebración, euforia y sorpresas inesperadas como la presencia de la reina, virreina y ex candidatas de la FLQ junto a su brigada de salud, es como se vivió estás dos semifinales de la Copa Carlos Castañeda, convirtiéndose en el escenario único que quedará grabada en la memoria de quienes estuvieron en el escenario deportivo.
La apertura se dio con el enfrentamiento entre Guápulo y Carapungo, un encuentro intenso desde el primer minuto. Durante la primera parte, ambos equipos demostraron dominio del balón y constantes acercamientos al arco rival. Sin embargo, ninguno logró abrir el marcador: arqueros y defensas se mantuvieron firmes, defendiendo con total concentración para impedir que el balón cruzara la red. Así concluyó un primer tiempo lleno de tensión.
La segunda mitad mantuvo el mismo ritmo. Ambos equipos defendían cada centímetro del terreno como si la vida dependiera de ello. Todo apuntaba a una definición por penales… hasta que, al minuto 38, Mosquera, el número 10 de Guápulo, silenció la cancha y, de inmediato, la encendió: un gol inesperado rompió el empate y puso el 1-0. La euforia estalló. Carapungo respondió con energía, corriendo y presionando para empatar, pero pese a su entrega no lograron. Con ese único gol, Guápulo aseguró su paso a la final.
El segundo encuentro, entre Llano Grande y La Magdalena, empezó con fuerza. Apenas al minuto 7, Ángel Rodríguez, jugador 12 de La Magdalena, abrió el marcador 1-0. Pero la respuesta no tardó en llegar: Carranza, el número 6, igualó con un cabezazo impecable. La Magdalena intentó una y otra vez recuperar la ventaja, pero al minuto 40, el jugador 15 de Llano Grande replicó la jugada con otro cabezazo que puso el 2-1 antes del descanso.
La segunda parte del juego mantuvo la emoción a tope. Al minuto 18, Jefferson Rodríguez, jugador 11 de La Magdalena, selló el empate, pero Castro, el número 10 de Llano Grande, respondió de inmediato con un gol que volvió a inclinar la balanza 3-2.
Con la cancha ardiendo en intensidad, el minuto 46 trajo otra sorpresa: Ángel R. apareció nuevamente para colocar el empate que dejaba abierta la posibilidad de irse a penales. Tras varios minutos de tiempo adicional, el partido terminó igualado.
En los penales, Llano Grande logró 4 de 5 aciertos, mientras que La Magdalena convirtió sus 5 completos, asegurando la victoria. La celebración se llenó de emoción y lágrimas, pues el triunfo fue dedicado a Javier Quinaluiza, compañero del equipo que falleció el 20 de noviembre. “Por él dejamos todo en la cancha”, expresaban entre abrazos los jugadores, quienes encontraron en ese sentimiento la fuerza y la perseverancia para alcanzar la clasificación.
Mientras la emoción se vivía en la cancha, las figuras de Reina de Reinas FLQ ofrecieron una brigada de salud abierta al público,con servicios de psicoterapia, odontología, medicina general y exámenes visuales. Así es como concluyó esta gran jornada, memorable dentro y fuera del campo.
Elaborado por Macarena Mencias