

El pasado sábado 16 de agosto a las 10:00 a.m., el sol de la mañana andina iluminaba con calidez el Estadio de la Federación de Ligas Barriales de Quito, en el sector La Ofelia, donde se dio inicio a un evento que rebosa de alegría y esperanza: la Copa de los Wambras 2025.
Este campeonato mixto, que une a 170 equipos conformados por 3.200 niños y niñas de entre 7 y 12 años, no es solo una competencia deportiva; es un abrazo colectivo a la infancia quiteña, un espacio donde el fútbol se convierte en herramienta de transformación social, fomentando valores como la lealtad, el honor y el juego limpio.
Con sensibilidad hacia los desafíos que enfrentan nuestros pequeños –desde la inseguridad hasta la falta de oportunidades– y una alegría desbordante que se palpaba en cada sonrisa, la inauguración fue un recordatorio vivo de que la práctica deportiva puede iluminar caminos y unir comunidades.
Organizado por la Dirección de Deportes del DMQ, con la participación de la Federación de Ligas Barriales y Parroquiales de Quito, la Asociación de Microfútbol, ASOLIGAS, la Unión de Ligas Independientes, (UDLI) y las Ligas no Alineadas del Distrito Metropolitano, el torneo reúne a equipos de diversos barrios que representan la diversidad y el espíritu resiliente de nuestra capital. Entre los participantes destacan nombres como: Marqueza de Solanda, Caupichu, Llano Grande, Cotocollao, La Comuna, Vicentina, San Roque, Simón Bolívar, Santa Bárbara, Las Cuadras de Fundeporte, La Ecuatoriana, Comité del Pueblo de Puengasí, Colinas del Norte, Carapungo, Carcelén Bajo, Tola Chica e Indor Rock, por mencionar solo algunos. Estos 170 conjuntos, con sus 3.200 «wambras» –término quichua que evoca la pureza y vitalidad de la niñez– prometen semanas de partidos emocionantes en la cancha, donde cada gol no solo suma puntos, sino que construye confianza y amistad.
La jornada inaugural comenzó con un toque de magia y entretenimiento que capturó la imaginación de todos, la Unidad Canina de los Agentes Metropolitanos de Control, presentó un espectáculo impresionante, donde perros entrenados realizaron acrobacias, demostraciones de habilidades y trucos que dejaron a los niños boquiabiertos y aplaudiendo con fervor, estos fieles compañeros, símbolos de disciplina y lealtad, no solo entretuvieron, sino que infundieron un mensaje sutil sobre el trabajo en equipo y la perseverancia. Fue un momento de pura alegría, donde las risas infantiles se mezclaron con los ladridos juguetones, creando un ambiente de sensibilidad hacia los animales y los valores que ellos representan. Padres y entrenadores coincidieron en que este preludio fue el perfecto calentamiento para un día cargado de emociones.
Tras el show canino, el acto protocolario elevó el tono patriótico y comunitario del evento, la izada de banderas fue un ritual solemne, acompañado por la presencia de figuras emblemáticas que encarnan el orgullo ecuatoriano y el compromiso local entre ellos, el campeón olímpico, Jefferson Pérez, cuya medalla de oro en marcha atlética sigue inspirando a generaciones; la vicealcaldesa, Fernanda Racines; y el concejal metropolitano, Emilio Uzcátegui, su asistencia no fue mera formalidad: Pérez interactuó con los niños y sus familias, compartiendo anécdotas que avivaron los sueños de los pequeños atletas.
El juramento a los deportistas fue tomado por Carlos Gordón, presidente de la Federación de Ligas de Quito, quien con voz firme pero cariñosa selló el compromiso de fair play y dedicación. Zadkiel Cárdenas, Secretario de Educación, Recreación y Deporte del Municipio de Quito, brindó palabras de inauguración que resonaron con fuerza: “Cuidar a nuestras niñas y niños es una responsabilidad de todos, y la mejor manera de hacerlo es a través de la salud, la educación y el deporte.
Allí donde podemos, triplicamos la inversión en salud y en educación, y aquí, en deporte, vamos más allá: quintuplificamos los recursos.” Estas declaraciones subrayan el aumento significativo en la inversión municipal, quintuplicando los recursos para el deporte como parte de una estrategia integral para el desarrollo infantil.
Un momento culminante fue la entrega simbólica de los uniformes deportivos de la Copa Wambras 2025, realizada por el Alcalde, Pabel Muñoz, junto a Guillermo Caza, presidente de ASOLIGAS, y Franco Cabrera, presidente de la Federación Cantonal de Ligas Barriales y Parroquiales, UDLI en total, se distribuyeron 3.200 uniformes gratuitos, asegurando que ninguna barrera económica impida la participación.
Otras autoridades presentes enriquecieron el evento: Paulina Recalde, Secretaria General de Coordinación Territorial; Gonzalo Criollo, Director Ejecutivo de Conquito; Roberto Carpio, Administrador Zonal «La Delicia»; Sandra Vela, Directora Metropolitana de Deportes; y la influencer número uno del Municipio de Quito, Matildita, quien capturó la esencia del día en sus redes, viralizando la alegría quiteña.
Los discursos pronunciados fueron un bálsamo de motivación, pronunciados con una sensibilidad que tocó fibras profundas. Jefferson Pérez dirigió palabras emotivas a los niños y niñas: «Ustedes crecieron entre campeones; en ustedes está cumplir los sueños y las metas que se proponen». Su mensaje, cargado de experiencia, evocó recordatorios de que el esfuerzo constante puede llevar a la cima, incluso desde las canchas humildes de Quito.
El Alcalde Pabel Muñoz, por su parte, enfatizó el rol protector del deporte: «Mientras más horas permanezcan en el deporte nuestros niños, nuestros jóvenes, menos horas expuestos a los graves problemas de inseguridad que hoy tiene el país, nuestra ciudad», amplió su visión agregando: “Cultura, arte y deporte son lo mejor que podemos darles como padres para que estén lejos del microtráfico y más cerca de convertirse en buenas personas. El deporte se juega también con lealtad, con honor, con valores: el valor de jugar limpio, de no mentir cuando no fue gol, de no fingir una falta y de ser solidarios con los compañeros. Cuando se gana hay que ser humildes, y cuando se pierde, aprender de los errores.” Estas palabras no sólo motivaron, sino que destacaron el torneo como una estrategia preventiva, alejando a la juventud de riesgos sociales mediante la formación integral.
Uno de los instantes más memorables y llenos de alegría fue el desafío impromptu de «cascaritas» –el arte de mantener el balón en el aire con toques. Un niño retó al Alcalde Muñoz, y ante la mirada atenta de todos, el pequeño completó 41 toques, mientras el alcalde llegó a 15, la victoria del niño, celebrada con risas y aplausos, encapsuló el espíritu del evento: humildad en la victoria, aprendizaje en la derrota, y sobre todo, diversión pura, este episodio, cargado de sensibilidad hacia la inocencia infantil, reforzó que la Copa Wambras va más allá de los trofeos; se trata de cultivar valores en el campo y en la vida.
¡Viva el fútbol infantil, viva Quito!
Por Soledad Laminia P.