

Londres, 14 jul (EFE).- El Chelsea, flamante primer campeón del remozado Mundial de Clubes de la FIFA, certifica con este título y el de la Liga Conferencia cosechado el pasado mayo el retorno de uno de los colosos del fútbol inglés, que no hubiera sido posible sin una millonaria transformación que trajo de vuelta la gloria a Stamford Bridge.
Tras la salida del magnate ruso Roman Abramovic de la propiedad del club en mayo de 2022 por las sanciones del Gobierno británico, el conjunto ‘blue’ se enfrentó a una difícil reestructuración con un cambio de propiedad que heredó las expectativas del triplete del francés Thomas Tuchel -Liga de Campeones, Supercopa de Europa y Mundialito de clubes- en la 2021/22.
Con la llegada en ese momento del estadounidense Todd Boehly y Clearlake Capital, en la que se considera la mayor adquisición de una propiedad deportiva en la historia -4.250 millones de libras (4.989 millones de euros, al cambio de hoy)-, el cuadro londinense afrontaba el reto de desarrollar una cantera mermada y atraer talentos jóvenes.
Han sido éstos los que, bajo la batuta del italiano Enzo Maresca desde junio de 2024, han conseguido ilusionar a una afición que hace poco más de un año, aún con Pocchetino en el banquillo, asistía con nervios a una debacle de resultados que obligó al propio Boehly a pedir paciencia a los hinchas.
«Solo tenemos que dejar que el proceso siga su camino y dar tiempo a los jugadores jóvenes para que pasen de ser grandes talentos individuales a formar un equipo», dijo el magnate en una entrevista el 2 de abril de 2024 en Forbes, mientras el equipo se situaba undécimo a ocho puntos del sexto.
Los millones
Para calmar las aguas revueltas, la propiedad del club impulsó un ambicioso plan de gasto en fichajes que se eleva a 1.160 millones de libras (1.357 millones de euros) entre las temporadas 2022/23 -cuando el club cosechó su peor resultado en la Premier League desde 1993 con un duodécimo puesto- y el presente ejercicio.
El ecuatoriano Moisés Caicedo, el fichaje más caro de la historia de la Premier League, el argentino Enzo Fernández, que no ha perdido una final internacional que haya disputado, o el británico Cole Palmer, esencial en la goleada al PSG, son solo una muestra de la ristra de talentos con los que Maresca se ha valido para hacer de un equipo en declive uno ganador en poco más de 12 meses.
El último, el brasileño Joao Pedro, que, pese ser un recién llegado, ha tenido un impacto relevante en el desempeño de un grupo que logró este domingo desmontar al que se presumía era el mejor equipo de la temporada ante la atónita mirada de su entrenador, Luis Enrique.
Millones, ‘jugones’ y un estratosférico plan empresarial centrado en la inversión son los ingredientes que han catapultado esta temporada a un histórico como el Chelsea, que se enfrenta ahora a una ilusionante campaña en la que buscará certificar lo ya visto: que el gigante en reposo ha vuelto.
Miguel Salvatierra EFE