

Por Nathalia García Después de la pelea contra Argentina, la selección juvenil ecuatoriana envía un mensaje de compromiso y crecimiento.
Tras la violenta pelea ocurrida en el amistoso contra Argentina Sub-16, la selección ecuatoriana reflexiona sobre el incidente y reafirma su compromiso con el deporte como una oportunidad para aprender y crecer. Con un mensaje en redes sociales, los jóvenes futbolistas prometieron trabajar para convertirse en un ejemplo dentro y fuera de la cancha.
El pasado domingo, el estadio George Capwell de Guayaquil fue testigo de un lamentable suceso cuando el amistoso entre las selecciones Sub-16 de Ecuador y Argentina terminó en una trifulca. El partido, que debía ser parte de la preparación para el Sudamericano Sub-15 en Bolivia, finalizó con la victoria de Ecuador por 1-0, pero el resultado quedó opacado por el enfrentamiento que se desató al sonar el pitazo final. Los jugadores de ambos equipos intercambiaron golpes y patadas, provocando la intervención del cuerpo técnico y, eventualmente, de la policía.
Las imágenes del incidente circularon rápidamente por las redes sociales, generando críticas y preocupación por la actitud de los futbolistas juveniles. En respuesta, la selección ecuatoriana emitió un comunicado en el que reafirma sus valores y su compromiso con el crecimiento personal y deportivo de los jugadores.
“En el fútbol juvenil nunca se pierde: ¡Se gana, se empata, y se aprende!”, fue el mensaje principal de la publicación que acompañó a las disculpas de los jugadores y al reconocimiento de que este incidente ha dejado una lección importante para todos. Los jóvenes deportistas expresaron que trabajarán con mayor esfuerzo para ser un ejemplo dentro y fuera de la cancha y que este tipo de comportamientos no deben repetirse.
Con esta declaración, la selección Sub-16 de Ecuador busca dar vuelta a la página y concentrarse en los desafíos que se avecinan, especialmente en el próximo torneo Sudamericano en Bolivia. Aunque el incidente manchó momentáneamente la imagen del equipo, la actitud de reflexión y compromiso que mostraron luego es un paso importante hacia la madurez y el profesionalismo que desean alcanzar.