

Autora: Alicia Montoya
Kiara iluminó de oro el norte de Quito el 17 de septiembre, cuando sorprendió a varios ciudadanos en un evento donde compartió parte de su vida, sus inspiraciones y aspiraciones después de convertirse en la primera doble medallista paralímpica ecuatoriana en París 2024.
La disciplina y su esfuerzo le permitieron llegar a lo más alto y participar en los Juegos Paralímpicos junto a las mejores deportistas del mundo. Kiara consiguió doblete dorado: en los 100 metros T47 y salto largo T47. Frente a la sociedad, Kiara anunció que el atletismo no le gustaba al inicio, como muchas niñas y jóvenes, buscaba realizar otras actividades, pero poco a poco tomó más pasión y supo que el deporte es un motor de cambio.
En esta ocasión, gracias a Nike, consiguió congregar a decenas de personas de todas las edades, que pueden reflejar sus luchas personales, y sus sueños, en Kiara. Ella busca compartir su experiencia para que las dificultades físicas, emocionales o intelectuales, no sean un motivo para que la gente esté fuera de la práctica deportiva.

Para conmemorar su éxito, Rodríguez recibió a Niké, la diosa griega de la victoria. Foto: Alicia Montoya
Rodríguez se refirió también al tipo de discapacidad que posee. Contó cómo todavía le preguntan: «¿qué tienes, no se te nota nada?», pero ella vive la consecuencia de una mala práctica médica al momento de su nacimiento, misma que provocó una lesión en los nervios de sus extremidades superiores. Invitó a la ciudadanía a ver sus competencias, donde es evidente que en cada carrera no mueve los brazos como las atletas que compiten sin discapacidad física.
Entre su palmarés, cuenta con un tercer lugar en Tokio 2020 (+1), momento al que se refiere como un punto de reto personal porque, al tener en sus manos el bronce, se dijo que en sus próximos Juegos Paralímpicos vendría la de oro. Bajo esa inspiración, trabajó duro junto a su entrenador para correr más rápido que otras competidoras y, tras cuatro años de preparación, consiguió su meta en dos categorías. Ahora apunta a Los Ángeles 2028, donde también quiere inscribirse a los 200 m., defender su corona en 100 m. y, en salto largo, espera competir contra su ídolo: Yulimar Rojas (VEN) quien es reina del triple salto.
Mientras recibía aplausos de su afición, recibió una sorpresa que la llevó a las lágrimas: un video con dedicatorias de sus seres queridos donde le daban palabras de aliento, reconocían su esfuerzo, premiaban sus sacrificios en pro de entrenar, hasta las palabras de su madre, quien expresó su orgullo por Kiara. Ante estas menciones, la atleta olímpica enfocó a su madre como un pilar fundamental en su vida por todos los consejos, educación y valores que le inculcó siempre. En este punto, mencionó que la educación es muy importante para el desarrollo de todas las personas, y para la inclusión de quienes tienen una discapacidad de cualquier tipo. Para Rodríguez, el entorno familiar juega un papel fundamental, pero la educación integral para toda la sociedad es la que permite derribar mitos sobre las discapacidades y abrir un verdadero diálogo donde se vea las capacidades de cada ser humano, dentro y fuera del deporte.

La humildad y sencillez de Kiara cautiva e inspira a la ciudadanía, que tuvo oportunidad de compartir junto a ella. Foto: Alicia Montoya
Llegado un punto de emoción, Martín Sánchez, Gerente de Marketing de Nike, entregó una representación de la diosa de la victoria Niké a la doble campeona tricolor, quien se mostró agradecida con el reconocimiento. A los pies de la diosa, la leyenda «ganar es incómodo» referenció los sacrificios de Kiara Rodríguez, deportista que agradeció a sus amistades por la paciencia cada vez que decía «no puedo ir a «x» lugar; voy a entrenar»; así como a su madre, su faro de luz en los momentos donde las derrotas estuvieron a punto de hacerla desfallecer y dejar la pista. También llamó a las familias de personas con discapacidad a perder el miedo de apoyar la práctica deportiva en niños y jóvenes, pues es un aporte a su formación y desarrollo. Para Rodríguez, si bien es cierto caer forma parte del proceso, levantarse y ver cada logro, hace que todo valga la pena.
Finalmente, tomó sus dos preseas doradas con las que bajó del olimpo para compartir un momento de fotos y palabras de aliento con la ciudadanía de todas las edades que se dio cita para estar junto a ella. Nuevamente, con su característica sonrisa, animó a más niñas, niños y adolescentes a buscar un sueño por el cuál luchen sin miedo, les invitó a mirar su historia: una joven que creció diciendo «voy a ser como…», pero que, con disciplina, constancia y resiliencia, ahora escucha a la juventud decir: «yo quiero ser como Kiara».