

Autora: Alicia Montoya
Entre risas, recuerdos y lágrimas de emoción, el montañista Santiago Quintero festejó ser el primer alpinista en coronar sin oxígeno y con prótesis el Nanga Parbat, conocida como la novena montaña más alta del mundo localizada en Pakistán.
El martes, durante una rueda de prensa en Quito, Quintero rememoró el proceso que atravesó para subir esta montaña localizada a 8.126 metros sobre el nivel del mar, así como las emociones vividas arribando a su cima el 10 de julio en compañía del sherpa Yousaf, quien fue su ayuda en medio de la nieve y el viento. Al evento acudieron Juan Francisco Díaz, Gerente de Marketing en Salud Sa, y Esteban Vega, Gerente Nacional de Negocios de Bco. General Rumiñahui; sus dos aliados más fuertes.
El ecuatoriano lleva más de 30 años en montañas con más de 27 expediciones en el exterior. Desde 1999 a 2001 realizó expediciones en las Cordilleras de los Andes, incluyendo 14 rutas extremas en solitario. En 2002 fue el quinto escalador en el mundo en subir en 30 horas a la Pared Sur del Aconcagua por la ruta Messner. Lamentablemente, fue en este año cuando sufrió la congelación de sus pies y enfrentó la amputación de sus medios pies. A partir de ahí escala con prótesis.

El alpinista tricolor se emocionó al punto de las lágrimas recordando el recorrido y la cima del Nanga Parbat. Foto: Alicia Montoya
«Todo depende de muchas aristas. Las condiciones de la montaña son las que permiten que los alpinistas podamos subir. Hay que entrenar todos los días: llueve, truene o relampaguee. Hay que ser disciplinado, tener actitud. Uno puede estar joven en cuerpo y espíritu: este año cumplo 50 años y me siento de 30, porque todo está en la cabeza.» Santiago Quintero, alpinista
El peso de las prótesis, más los implementos de protección pies-piernas suman un aproximado de 3 kilos por pie. Sumado a los otros 60 kg. mínimo, de implementos generales, vuelven necesario un acompañante. Sobre este punto, el alpinista de 49 años se mostró agradecido con Yousaf, el sherpa que escaló el Nanga Parbat con él. Reconoció que sin su ayuda, posiblemente no hubiese conseguido llegar a la cima debido a las dificultades que presenta cargar todo el equipamiento tanto para subir como para regresar a los campamentos.
Quintero enfatizó en la disciplina, constancia y gratitud como pilares para alcanzar cualquier cima. Contó cómo inició en 2007 el sueño de subir sin oxígeno las catorce montañas más altas del mundo, logrando ocho de ellas hasta el 2023 que se enfrentó por primera vez al Nanga. En esa ocasión, pese a haber entrenado en una cámara de hipoxia y escalar en condiciones limitantes de oxígeno, esta montaña no le permitió pasar hacia el punto más alto. También rememoró a los escaladores que abrieron camino en este coloso de los Himalayas que tiene en sus faldas la vida de numerosas víctimas, por lo que, en 1953, la primera expedición que logró su cumbre la bautizó como «la montaña asesina».
Este 2024, Santiago Quintero también enfrentó una encrucijada donde el viento se mostró inclemente soplando en su dirección por más de 14 horas de trayecto en un tramo cercano a la cima. Llegado un momento, el alpinista temía que el viento sobrepase los 50km por hora en la cumbre y corra el riesgo de perder los dedos de las manos. En medio de la historia, tomó una pausa para agradecer a su esposa Claudia Echeverri, a quien llamó en este momento decisivo y cuya respuesta: «háblale a los dioses de la montaña, a los del viento»; fue precisamente la indicación que permitió al escalador recuperar la esperanza en su sueño. Conmovido, contó que los dioses lo escucharon: la dirección del viento cambió de oeste hacia el este, lo que permitió que su trayecto fuese más llano. De esta manera, el 10 de julio hizo historia: levantando la bandera ecuatoriana en lo alto del Nanga Parbat, su noveno ochomil, sin oxígeno y con prótesis en ambos medios-pies.
Quintero agradeció al Nanga Parbat por abrirle camino para subir junto a su sherpa como para bajar de forma segura hasta volver con sus familias, también le prometió regresar en otra ocasión, esta vez sin desafío, solo para verlo en un trayecto de expedición junto a su esposa y admirar la magnitud de su poder como la segunda montaña más alta de los Himalayas (y la novena más alta del mundo).

«La historia de Santiago es una inspiración y superación, su trayectoria es una motivación. Él no se queda quieto, es una actitud que apoyamos.» Juan Francisco Díaz, Salud SA.
Foto: Alicia Montoya

«Es un orgullo que nos representes cuentes al país estas buenas historias.» Esteban Vega, Bco. General Rumiñahui.
Foto: Alicia Montoya