Las secuelas de la Pandemia por el virus Covid – 19 en el año 2020 son varias, las mismas han afectado a la organización deportiva barrial y parroquial del Ecuador. La economía, la deserción a la práctica del deporte en forma organizada, son los efectos negativos, la recuperación o la inserción nuevamente de los ciudadanos a los clubes y ligas a los torneos es un reto de los dirigentes.
Juan Carlos Guamba, vicepresidente de la Federación de Ligas de Quito, la matriz que cuenta con ciento diez ligas, la más grande cualitativamente a nivel nacional, expresó que el camino se pone difícil para los dirigentes de clubes y ligas en organizar los torneos nuevamente e incorporar a los integrantes de clubes, por la crisis económica, además porque muchos se están dedicando a otras actividades y no están seguros si en corto tiempo se regresará a jugar.
“Esto demanda esfuerzo, gestión, motivación por parte de los dirigentes para que regresen a la cancha o las sesiones ordinarias, por ejemplo una liga tuvo 30 equipos, en la actualidad asisten a reuniones virtuales, solo el cuarenta por ciento, esta es una medida de los efectos negativos de esta pandemia”, reiteró la segunda autoridad.
Marco Martínez, presidente de la liga San Fernando de Guamaní, añadió que la crisis económica que afecta a las familias, también incide en el deporte barrial, porque dirigentes que aportaban en los equipos ahora no están en la capacidad de poner recursos de sus propios bolsillos, y los mismos van desapareciendo o se desorganizan.
Agrego, “ya no habrá recursos para pagar a jugadores en los equipos y se volverá al verdadero sentir del fútbol barrial, jugar por la camiseta, porque le gusta y no por interés económicos”.
“En nuestra liga el efecto es negativo, varios equipos ya no jugarán en el próximo torneo por la situación económica, los presupuestos ya no alcanzan, de treinta equipos, solo tendremos 24 para jugar el próximo torneo, a esta situación se suma el pago de arbitraje, confección de uniformes, aporte para vocalías, pago para el refresco, etc., se pone cuesta arriba para el dirigente”, añadió el presidente de la liga San Fernando.
En la otra orilla, las ligas independientes del Sur, también tienen similares situaciones, Ángel Sangacha dirigente de la liga Padre Inocencio Jácome, y de la matriz de las ligas Independientes del Sur, ratifica que los clubes y ligas han sido afectadas por la pandemia en el tema económico y de salud, hay deserciones de clubes y ligas, al menos las que no tienen una organización cimentada.
Así, se desenvuelve la realidad del deporte barrial que esta siendo afectado en sus bases y los dirigentes se vuelven unos mecenas para seguir en esta actividad.
Luis Malla, vicepresidente de la UDLI, dijo que todo estas situaciones afectan principalmente a los clubes que son la base de esta estructura, varios dirigentes ya no cuentan con los recursos necesarios para organizar al club y jugar durante un tiempo, los egresos son fuertes, esto complica también la situación de la liga, quien debe pagar los servicios básicos, luz, agua, mantenimiento de los escenarios deportivos, entre otros.
“Son varios meses que no se tiene ingresos, estos aspectos afectan, además la Secretaria del Deporte no ayuda porque es un espacio burocrático para recibir las mensualidades que por normativa corresponde, el POA no se cumple, se viene el tema electoral, por ende cambio de autoridades, el panorama es preocupante y la supervivencia es grave”, agregó el vicepresidente de la Unión de Ligas Independientes.
Es necesario buscar caminos para no aumentar la crisis, encontrar las alternativas, al respecto reflexionó que tenemos que ser más solidarios, hacer una revisión en el cuaderno de exigencias a los clubes, por ejemplo el costo de inscripción, financiamiento del arbitraje, en la liga que dirijo no vamos a inaugurar el torneo, porque demanda muchos egresos, tenemos que ser solidarios para contar con el número de equipos y de personas para que sigan practicando su deporte favorito.
Esta es la realidad que se vive y se siente en la organización deportiva barrial y parroquial, en la cual se tiene que mirar o regresar a ver a las bases para apoyar o extender la mano, así mantener vigente a la práctica deportiva masiva en forma organizada.
La respuesta está en los propios dirigentes por su sabiduría, por su experiencia y conocimiento que han alcanzado durante este tiempo, la pandemia ha permitido desojar la realidad de la actividad deportiva comunitaria, que no solo es jugar o poner dinero, sino va más allá, mirar desde la salud mental, física, desde lo social, lo cultural para repensar y cambiar la visión actual. .
Por Edison Ramírez T.
2020-12-30 22:34:16
