Un centenar de automóviles de varias marcas se presentaron en el valle de Lloa que está ubicado a unos 3.000 mts., sobre el nivel del mar, fue un motivo especial para festejar a los padres. La Segunda Rodada clásica también tuvo el propósito de generar el turismo local y apoyar al crecimiento del sector.
Carros de los años setenta, ochenta fueron parte de este evento que se inició desde la Tribuna del Sur: Mini Austin, Jeep, Toyota, Dasun, Ford, etc., prendieron los motores para mostrar el poder de las máquinas y el buen mantenimiento que realizan sus propietarios.
Marco Viracucha, organizador, destacó esta participación de los autos clásicos y antiguos que contribuyeron a esta iniciativa: “El mantenimiento es muy alto en la parte económica, es un gusto especial que tenemos para valorar estas máquinas que son de herencia o de adquisición para dar gusto de los que todavía queremos estas marcas que tienen muchas bondades para la persona”.
2017-06-19 16:51:20
