
Por la Redacción Deportiva
CALAR ALTO, España. — El termómetro marcaba un sofocante desgaste en la duodécima etapa de la Vuelta a España 2026, pero fue la sangre fría de Richard Carapaz la que terminó de encender la carrera. En los encadenados de alta montaña entre Vera y la estación astronómica de Calar Alto, el líder del EF Education-EasyPost firmó una faena de coraje puro, lanzando un zarpazo letal en el Alto de Velefique que sacudió los cimientos de la clasificación general.

La chispa en la rampa del 13%
Tras un trabajo de desgaste coordinado por el pelotón en el primer paso por la comarca del Almanzora, el grupo de favoritos llegó al pie del Alto de Velefique —un coloso de categoría especial con 13 kilómetros de ascensión serpenteante— con las caras marcadas por el calor y la acumulación de más de 3.000 metros de desnivel.
A falta de 36 kilómetros para la línea de meta, en el sector más empinado con rampas que superaban el 13% de inclinación, el carchense no esperó especulaciones. Tras una mirada fugaz hacia atrás para comprobar la colocación de sus rivales, Carapaz cambió de ritmo de forma explosiva sobre los pedales. Un latigazo seco, con la bicicleta meciéndose a lado y lado, rompió en mil pedazos el orden del grupo de los ‘capos’.
La reacción de los caciques
El movimiento del ecuatoriano obligó a una respuesta inmediata del maillot rojo, Enric Mas, y de Primož Roglič, quienes tuvieron que quemar cartuchos prematuros para cerrar el hueco. Por unos minutos, la ‘Locomotora’ abrió una brecha de casi veinte segundos sobre el asfalto hirviente de Velefique, obligando al equipo del líder a exprimirse al máximo en la persecución.
Aunque el fuerte viento de cara en el tramo intermedio antes del ascenso final a Calar Alto permitió que el grupo perseguidor diera caza a Carapaz en las rampas de la estación astronómica, el daño estratégico ya estaba hecho. El ataque seleccionó de forma definitiva la carrera, dejando descolgados a varios aspirantes directos del Top 10.
Premio al atrevimiento: el podio en la mira
Al cruzar la línea de meta en el noveno lugar de la jornada —tras un sprint de agonía a más de 2.100 metros de altitud—, las bonificaciones y los cortes provocados por su hachazo le permitieron a Richard Carapaz escalar a la cuarta posición de la clasificación general.
El pedalista tricolor no solo demostró que sus piernas responden en la altitud y la extrema exigencia física, sino que dejó un mensaje claro a toda la caravana de la Vuelta: la ‘Locomotora’ no ha venido a especular ni a defender posiciones de consuelo, sino a pelear hasta el último aliento por el podio ibérico.