

Con una actuación contundente frente a su hinchada en el Estadio Banco Guayaquil, el conjunto negriazul superó a su rival en la gran final de vuelta y levantó el trofeo de la temporada.
QUITO / SANGOLQUÍ — La tarde del pasado sábado se escribió una nueva página dorada en la historia del fútbol femenino ecuatoriano. Dragonas IDV se proclamó campeón de la Superliga Femenina tras disputar la gran final de vuelta en el Estadio de IDV, consolidando un proceso deportivo impecable que las ratifica como el equipo más regular y dominante del torneo.

Desde el pitazo inicial, el planteamiento del cuerpo técnico negriazul fue claro: imponer condiciones, dominar la posesión en el mediocampo y asfixiar la salida del equipo visitante. La intensidad dio frutos temprano en el compromiso, cuando una jugada colectiva de alta precisión terminó en el fondo de las redes, desatando la euforia de los miles de aficionados que asistieron al reducto de Chillo Jijón.
Durante el segundo tiempo, el rival buscó acortar distancias mediante transiciones rápidas y balones parados, pero la solvencia defensiva y las intervenciones clave de la guardameta local mantuvieron el marcador a favor de las del Valle hasta el silbatazo final.
Claves del título negriazul
Solidez táctica: Mantuvo la estructura defensiva sin fisuras durante toda la fase de eliminación directa.
Efectividad goleadora: La contundencia de su frente de ataque fue determinante en los momentos de mayor presión.
Fortaleza local: Convirtió el Estadio en un bastión inexpugnable a lo largo de toda la campaña.
Con la obtención de este campeonato, Dragonas IDV no solo añade un nuevo trofeo a sus vitrinas, sino que también asegura su clasificación directa a la Copa Libertadores Femenina, donde representará al país con el objetivo de trascender a nivel continental. La celebración se extendió hasta altas horas de la noche entre abrazos, la entrega de medallas y la ansiada vuelta olímpica ante su gente.
FOTO SUPERLIGA FEMENINA