

La histórica de Liga Quito Sur de la capital, inauguró la cuadragésima octava edición de su campeonato, una actividad que trasciende las canchas y fortalece los vínculos entre clubes, familias y vecinos.
Antes de que el balón comenzara a rodar en el nuevo campeonato, el fútbol ya había cumplido una de sus funciones más importantes: reunir al barrio. El sábado 18 de julio, las instalaciones de la Liga Deportiva Barrial Quito Sur se convirtieron en el punto de encuentro de jugadores, dirigentes y delegaciones que llegaron para inaugurar la cuadragésima octava edición de una competencia que este año congrega a 64 equipos.
El acto comenzó con la presentación de la banda de paz y las bastoneras de la Unidad Educativa Julio Tobar Donoso. Después llegó el turno de los protagonistas del campeonato. Uno a uno, los equipos ingresaron a la cancha para exhibir sus uniformes y presentar a sus madrinas deportivas.

El desfile permitió observar colores, escudos y nombres que representan la identidad de diferentes sectores del sur de Quito. Algunos de estos clubes cuentan con más de cuatro décadas de existencia y forman parte de la memoria deportiva de sus barrios.
La ceremonia también tuvo espacio para los reconocimientos. El Club Técnico Sur fue elegido el equipo mejor uniformado, mientras que el Club Estrella Roja recibió la distinción de equipo mejor presentado. Mishel Octuvio fue designada Señorita Deportes; Daniela Mullo, Miss Simpatía; y Tatiana Villacis, Miss Confraternidad. Más allá de la premiación, la participación de cada delegación reflejó el sentido de pertenencia que rodea al campeonato barrial.
La magnitud del desfile evidenció el crecimiento experimentado por la institución. Los 64 conjuntos participantes estarán distribuidos en cuatro categorías: Máxima, Primera, Segunda y Máster 40, cada una integrada por 16 equipos. Segundo Farías, presidente de la Liga Deportiva Barrial Quito Sur, recordó que la cantidad de clubes era considerablemente menor cuando comenzó su gestión. “Hace cuatro años éramos cerca de 40 equipos; ahora ya somos 64”, destacó.
Farías se encuentra en su segundo mandato y suma cerca de ocho años al frente de una liga que dispone de dos canchas de césped natural. Para el dirigente, el aumento de participantes responde al trabajo organizativo y a la acogida de equipos procedentes de los barrios cercanos. Sin embargo, el valor de la competencia no se mide únicamente en la cantidad de clubes inscritos o en los resultados que se produzcan durante la temporada.
El fútbol barrial también representa un espacio de convivencia. Cada jornada permite que jugadores, dirigentes, familiares y vecinos se encuentren alrededor de una cancha en un ambiente deportivo. “Lo importante es que haya confraternidad, unión y convivencia entre jugadores, público y directivos”, explicó Farías, quien espera que el complejo se convierta cada semana en un lugar al que las familias puedan asistir para disfrutar de la fiesta del fútbol barrial.
Los primeros partidos se disputarán la noche del viernes 24 de julio. La programación continuará durante el sábado 25 y el domingo 26, con encuentros a lo largo de ambas jornadas. Así comenzará una nueva temporada en la que habrá goles, rivalidades y aspiraciones deportivas, pero también encuentros entre vecinos y familias. En Quito Sur, el campeonato vuelve a demostrar que el fútbol barrial no solo ocupa las canchas: también conserva historias, fortalece amistades y mantiene unida a la comunidad.
Por Mateo Buenaño