

La Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA República Dominicana 2024™ nos ha regalado grandes historias, como la de Ecuador, debutante en el torneo. Los dos triunfos cosechados por el conjunto sudamericano en el Grupo A le sirvieron para acceder a los cuartos de final, en los que se enfrentará a España, vigente campeona, el domingo.
La tricolor selló su pase el martes con una contundente victoria por 4-0 ante Nueva Zelanda, en un partido en el que destacó especialmente la centrocampista Caprice Chiuchiolo, que mantiene una relación única y muy especial con Ecuador.
Chiuchiolo es la única jugadora del equipo de Eduardo Moscoso que no ha nacido en Ecuador, sino que lo hizo en Estados Unidos, país en el que ha vivido toda su vida, primero en Boston y posteriormente en Arizona. Además de jugar en el equipo de fútbol de su instituto, también formó parte durante tres años del equipo de fútbol americano, en el que se desempeñó como pateadora y anotó 41 de 43 puntos extra y dos field goals.
Sin embargo, su verdadera pasión es el fútbol y, tras anotar un doblete y llevarse el premio a la Jugadora del Partido en el último encuentro de la fase de grupos, ha conversado con la FIFA sobre su experiencia con Ecuador.
La herencia ecuatoriana me viene de mi abuela paterna, por lo que estoy encantada de poder representar a este precioso país», explica Chiuchiolo. «Soy la única jugadora del equipo que no ha nacido en Ecuador».
«La experiencia está siendo fantástica. Las chicas me han recibido con los brazos abiertos y se muestran muy comprensivas con el problema del idioma, pero siento que conectamos tan bien a través del fútbol que en el campo apenas se nota».
Para la jugadora de 17 años, estar en la República Dominicana y haber alcanzado los cuartos de final supone todo un hito.
«Ayudar al equipo y clasificarnos para la siguiente fase lo es todo para mí», afirma con rotundidad Chiuchiolo. «Representar a Ecuador significa representar también a Dios, a mi familia y a mi equipo de la instituto. Es para lo que he trabajado desde que era niña y supone una experiencia única en la vida».
Sin embargo, Chiuchiolo y sus compañeras de equipo no se conforman con haber alcanzado los cuartos de final. El equipo tiene hambre y quiere continuar haciendo historia.
«Nunca estamos satisfechas», cuenta Chiuchiolo. «No paramos de trabajar, sobre todo en los entrenamientos. Siempre estamos a punto para el siguiente partido, para el siguiente reto. Hemos venido a ganar y lo daremos todo para conseguirlo».
A pesar de no haber crecido en Ecuador como el resto de sus compañeras, Chiuchiolo afirma que mantienen un vínculo muy estrecho que les está ayudando mucho en el Mundial.
«Sin duda, la cultura hace que este equipo sea especial», explica Chiuchiolo. «Creo que, si no existe una buena cultura familiar con el equipo se nota en el campo. Y nosotras la tenemos tanto dentro como fuera del terreno de juego, cosa que hemos podido comprobar en nuestros partidos».
FUENTE: FIFA