

Autora: Alicia Montoya
Los sueños son realidades para Patricio Arévalo, quien expuso este 16 de septiembre un poco de su trayectoria y los significados que tiene para él conectarse con la naturaleza, compartir su conocimiento en seguridad para un montañismo responsable, y vivir un trabajo de servicio a la ciudadanía.
Patricio Arévalo es un montañista guarandeño, integrante del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), creador del programa Montaña Segura, y padre de dos hijos a quienes inculca el amor por la naturaleza. Su disciplina le valió conquistar varias cumbres nacionales, y llevar la bandera tricolor a las cimas de gigantes como el Chimborazo (Ecuador), Aconcagua (Argentina), Denali (Alaska), Elbrús (Rusia) hasta el Kilimanjaro (Tanzania).

Para Arévalo, todo sueño se puede lograr si se trabaja por ello. Foto: Alicia Montoya
Durante una rueda de prensa en la capital ecuatoriana, Arévalo presentó un poco del estado actual de su proyecto Ecuador Cruzando Fronteras. El alpinista tricolor es un hombre de mucha fe y espiritualidad. Comentó cómo vivió diversas salidas donde cada cima se veía lejana debido a dificultades económicas. Pese a estos obstáculos, el ecuatoriano se aferró a su sueño de escalar y, con apoyo de su familia, su unidad policial, y un aliado comercial; preparó una maleta con el equipamiento básico, fue al aeropuerto vestido con zapatos de montaña para ahorrar en los pagos de equipaje, puso toda su esperanza en Dios para un trayecto positivo y, sobre todo, para un retorno seguro donde volviese a ver a su familia en su hogar.
Para el escalador de 40 años el conocimiento, disciplina y valores, obtenidos como reforzados por su experiencia en las fuerzas del orden, son fundamentales ante nuevas expediciones. Esta preparación física como mental le permite, en sus palabras, «ayudar a otros a cumplir sus sueños y conquistar sus propias cumbres». Patricio rememoró cómo, en 2022, un escalador solicitó su ayuda para sorprender a su pareja en la cima del Cotopaxi. Faltando 100 metros para la meta, Arévalo tuvo que enfocar todas sus herramientas y conocimientos en animar a la exhausta mujer que estuvo a punto de rendirse y no coronar el nevado. En esa ocasión, el experimentado alpinista logró su cometido: nadie se rindió y tuvieron el Cotopaxi a sus pies como testigo de una pedida de matrimonio memorable, en la que Arévalo fue una de las piezas claves para que ambos enamorados comiencen un nuevo capítulo.
Aunque tiene muchas alegrías en su palmarés, también es testigo del lado cruel de la montaña. En medio de sus expediciones personales y laborales, ve cómo la irresponsabilidad al escalar, la subestimación o el irrespeto a la montaña tienen consecuencias funestas para cientos de personas. Las misiones se dividen entre rescates y recuperaciones de cadáveres, situación que le recuerda siempre la importancia de la seguridad al enfrentarse a la naturaleza.

Ecuador cruzando fronteras es el sueño más grande de Arévalo. Una trayectoria costosa que requiere más aliados. Foto: Alicia Montoya
Ante esta situación, con su sentido del deber activado al 100%, decide conformar una campaña donde la ciudadanía pueda aprender gratuitamente sobre el montañismo responsable. Así nace en 2016 «Montaña Segura», un proyecto donde la participación activa del equipo de rescatistas del GIR permite capacitar y concienciar a las personas, para ascender a los colosos ecuatorianos de la manera menos invasiva pero más eficaz. En palabras del rescatista-montañista, «para la montaña todos somos iguales», por lo tanto es importante aprender a reconocer las condiciones favorables de una escalada exitosa que permita volver a casa con los seres queridos.
En 2017, cerca de 250 ciudadanos formaron parte de esta campaña, aprendiendo técnicas de seguridad en el Ruco Pichincha, Rumiñahui, Pasochoa y El Corazón. Contaron además con mayor participación de personas con discapacidad, un desafío que les permitió aprender también cómo hacer accesibles las montañas para todos. Asimismo, colaboran con personas de las zonas aledañas a las montañas para fomentar el turismo comunitario. En palabras del guarandeño: devolver un poco a la comunidad que habita en las faldas de cada gigante de piedra.
Actualmente, Patricio Arévalo divide su tiempo entre su trabajo, su familia, la campaña Montaña Segura, y su sueño más grande: conquistar las 7 montañas más altas de cada continente. Invita a la ciudadanía a integrarse en agosto a la Campaña, así como a la empresa privada que desee apoyarlo y embarcarse en la misión de 2025: llegar a la cima del Everest sin oxígeno. El alpinista es consciente de que la expedición es altamente costosa, desde el transporte hasta el equipamiento para subir a este gigante himalayo; por eso se mantiene alerta y trabaja con la mayor disciplina para recaudar lo necesario. Su entrenamiento constará de subir y bajar varias veces de las cumbres en la Cordillera de los Andes, dormir en las cimas por diversas noches en condiciones variables. Preparará a su cuerpo para una exigencia de oxígeno cada vez mayor, que le permita acercarse más a la cumbre del Everest y sus hermanos, incluyendo el Nanga Parbat, la montaña más peligrosa de Pakistán.