

Autora: Alicia Montoya
La mañana de este 15 de agosto reunió a tres destacados deportistas parte del Team Ecuador Banco Pichincha – CRISFE para una rueda de prensa donde contaron su experiencia y sus historias inspiradoras. Los marchistas Daniel Pintado (doble medallista) y Glenda Morejón (diploma y medalla de plata), junto a la atleta Anahí Suárez (representante ecuatoriana en la prueba 200 m); contaron las experiencias que les llevaron a vivir la experiencia de los Juegos Olímpicos París 2024.
Confesó que su pasión por el deporte llegó desde muy joven. Sin embargo, por temas económicos, al inicio tuvo que valerse de diferentes estrategias para permitirse vivir el deporte con libertad. Desde correr atrás del bus donde iban sus compañeros, llamando la atención de su entrenador; hasta trabajar de manera ardua sacrificando varios momentos por ir a sus entrenamientos.
Anahí contó que su entrenador convenció a su madre de permitirle hacer pruebas en atletismo, pues vio gran potencial en ella. Después de un poco de insistencia, acudió al entrenamiento y comenzó su historia deportiva; misma que incluye estar entre las 70 mejores atletas en 200 metros con un ranking en World Athletics de 1191 puntos.
Sufrió una lesión grave en 2023 que le impedía ejercitarse con la exigencia de alto rendimiento. Suárez expresó que fue uno de los momentos más complicados de ese año, porque intentaba correr pero no lo podía hacer- Tuvo que armarse de paciencia para combinar sus ganas de correr, con los procesos médicos de recuperación. Gracias a su disciplina, consiguió volver a la pista alcanzando nuevas victorias y lecciones de vida.
Yo me dije «tengo que dar lo mejor, que todo ese sacrificio, ese esfuerzo se vean». Aproveché mi oportunidad. En París corrí con el alma. Es verdad que no es el resultado que esperaba, pero lo di todo, y sé que voy a llegar lejos en una próxima.

Anahí Suárez agradeció el apoyo recibido. Se preparará para las siguientes olimpiadas. Foto: Alicia Montoya
Obtuvo varias actuaciones destacadas, con las que sumó más puntos a su ranking personal y obtuvo puntos necesarios para clasificar a los Juegos Olímpicos.
En París, concentró sus fuerzas en el entrenamiento y la preparación mental. De manera sorpresiva, recibió la noticia de fallecimiento de un familiar muy querido para ella. Este momento fue decisivo para la atleta, quien se vio en una tierra lejana a punto de competir por uno de sus más grandes sueños, sin su familia en un paso tan complicado. Sus compañeras, entrenadores y familiares le brindaron el apoyo necesario para que pudiese mantener la calma. A raíz de esto, decidió que competiría con todo el empeño y la garra que la caracterizan, haciendo lo mejor, tal como lo planeó; para dedicar ese esfuerzo a su familia.
En los 200m se enfrentó a las atletas más destacadas y, aunque fue eliminada, la separaron pocos segundos de sus rivales; situación que le recordó toda su capacidad, fortaleza y garra. Después de París, viajará este 15 de agosto a ver a su familia, sobrepasar el duelo, y volver a la pista para prepararse ante nuevas competencias en las que trabajará por conseguir puntos para una revancha en los olímpicos de Los Ángeles 2028.
En esta ocasión, la marchista ibarreña enfocó entre sus anécdotas al esfuerzo y los retos que puso su padre durante sus primeros años de formación deportiva. Contó que, en su infancia, recogía flores en la pista atlética a la que iba con sus hermanas; hasta cómo ganó su primera carrera 300 metros con solo cinco años. Después, se dio una pausa del deporte para incluirse entre las bastoneras de su colegio. En este punto, su padre la impulsó a vender sandías en el mercado junto a su madre, para pagar los gastos necesarios.
Glenda reconoció que este trabajo le dio la perspectiva necesaria para retomar su pasión deportiva. Su entrenador la dirigió hacia marcha, en lugar de competencias de fondo, conversó con su padre, y él apoyó a Morejón en su decisión de optar por esta disciplina diferente.
Mi papá veía en el deporte un medio de superación. París quedará en mi corazón y en mi mente. Para llegar hasta ahí tuve momentos muy complicados en temas de salud y lesiones; pero todo depende de la perspectiva que uno le de a la vida. Recordemos que para los niños somos un ejemplo, ellos lo ven todo, aprenden de nosotros.

Glenda Morejón invitó a las mujeres a no dejar sus sueños de lado al momento de tener familia, sino buscar que sean un impulso. Foto: Alicia Montoya
Morejón destacó desde su juventud entre las marchistas más hábiles y rápidas de su categoría, consolidando varias actuaciones victoriosas:
En 2021 fue su primera participación olímpica: tuvo que retirarse debido al agotamiento físico. Su salud mental cayó notablemente, sumado a varios malestares que sus doctores no lograban diagnosticar. Ese año, desde que regresó al país, comenzó a trabajar nuevamente en su salud mental gracias a su psicólogo, cambió de entrenador y, con el profesor Julio Chuqui mantiene un entrenamiento integral donde recuperó la confianza. Además, apenas hace casi 2 años, su ginecólogo logró diagnosticar endometriosis, algo que le dificultaba entrenar por los constantes dolores. Gracias a esta nueva luz sobre su salud, tanto su entrenador como la parte médica crearon un plan especial con el que Glenda retomó entrenamientos a alto nivel y exigencia.
Esto la motivó y comenzó a enfocarse en los olímpicos 2024, donde la ibarreña de plata destacó entre las marchistas de más alto nivel en el mundo. Consiguió su objetivo de imponerse entre los primeros lugares, obteniendo el diploma olímpico y, demostrar al mundo que es de las marchistas más fuertes consiguiendo una medalla olímpica; en este caso, junto a su dupla: Daniel Pintado.
El marchista de oro y plata, combina su pasión por la marcha con el objetivo de ser un buen ejemplo para sus hijos; porque cree que el deporte es una de las oportunidades más grandes para ser una buena persona. Aprovechó la oportunidad para destacar el apoyo de su familia en cada una de sus competencias, y para reconocer que es la gente que lo recibe, le saluda o le felicita; quienes le hacen ser consciente de la magnitud de su medalla.
Pintado tiene gran cercanía con Jefferson Pérez, primer medallista olímpico de Ecuador. Pero reconoce que sus primeros impulsos en marcha fueron gracias a sus padres y sus hermanas; quienes organizaron una colecta para comprarle sus primeros zapatos. Buscó siempre dar lo mejor de sí mismo y, cuando su primogénito Nicolás estaba por nacer, supo que él sería su mayor motivación en cada competencia.
Durante la rueda de prensa, el marchista cuencano contó cómo su hijo mayor era su primer y mayor fan. Le recibía después de las competencias diciéndole que, aunque no lo veía en cámara, estaba seguro de que Pintado no se rendía. Al escuchar eso, supo que tenía que estar entre los primeros puestos para que su hijo pueda verlo siempre. Gracias a Andrés Chocho, su entrenador, potenció su técnica al máximo y comenzó a destacarse en las diferentes competencias, ahora ya entre los primeros lugares.
Lo que viene después de la medalla era algo para lo que no estaba preparado. Estoy súper pendiente de las personas. Mis cercanos me decían «no creo que asimilas lo que hiciste». Jefferson (Pérez) me dijo: «La verdadera medalla no es la metálica, sino todas las personas y las historias que vienen a través de eso». Ahora sé que (los atletas) tenemos una responsabilidad: somos ejemplo para niños/as y jóvenes que nos ven. Somos el mensaje claro de que con disciplina podemos conseguir nuestros sueños

Daniel Pintado busca ser un referente para la niñez y la juventud. Foto: Alicia Montoya
Aunque ya en 2011 fue el mejor juvenil, con 16 años, y se ubicó en décimo lugar en el Mundial de Lille en Francia; Daniel Pintado expresó que el camino a la medalla inició cuando supo que sería papá en el 2014. Entre sus logros más destacados están:
En 2023 quedó campeón en competencias como el Gran Premio Internacional de Rio Maior (Portugal), Campeonato Nacional (Ecuador) o los Juegos Panamericanos 2023 (junto a Glenda Morejón). Además de plata en los 35 km del Campeonato Mundial de Atletismo de Budapest; y fue elegido como el mejor deportista ecuatoriano de 2023.
En estos juegos olímpicos, confesó que los nervios estuvieron a flor de piel. Aunque es su tercera participación en unos Juegos Olímpicos, indicó que no le daba vergüenza admitir que, de vez en cuando, las lágrimas caían debido a que estaba sin su familia y rodeado de incertidumbre sobre el objetivo de obtener el oro. La noche previa a su carrera, llamó a su casa, su hijo Nicolás lo tranquilizó, y de él escuchó un «solo sal a hacer lo que sabes: una gran competencia». Pensando en ese motor, llegó al último kilómetro en la competencia donde vio su sueño materializarse después de más de 20 años de trabajo y esfuerzo. Obtuvo el oro en solitario, y la alegría se duplicó al obtener plata junto a su compañera marchista Glenda Morejón.
Pero su mayor premio, como siempre quiere destacar, es su familia. Ver la sonrisa de sus hijos, escuchar sus palabras de apoyo, sentir el abrazo de su madre y padre; y, ahora que es medallista: vivir la esperanza de quienes se acercan a él y lo felicitan.

Los atletas estaban acompañados de otros miembros del Team Bco. Pichincha – Crisfe, así como miembros de las formativas de U. Católica. Foto: Alicia Montoya