

Autor: Ernesto Salazar
En una tarde que ni siquiera el sol quería perderse, Liga Eugenio Espejo cerró el fin de ciclo de su torneo que proclamó a los campeones de segunda, primera y máxima categoría. Bayer, Standler y Gremio se llevaron los trofeos respectivamente.
El primer partido traería consigo un encuentro reñido, Bayer y Botafogo se disputaron el trofeo de campeón desde el minuto uno hasta el último suspiro del encuentro. El primer tanto llegaría de la mano de Jerson Tipanquiza (Botafogo) quien, con un potente remate raso, le rompió el arco al portero Bryan Chisiluisa (Bayer) al minuto 8. Era el 1 a 0. La felicidad, tan efímera como escasa, le duró poco al Botafogo que vio, dos minutos más tarde, cómo el Bayer ponía el empate por medio de Jorge Espinoza tras finalizar una jugada combinada. Era el 1 a 1. Los ataques no cesaron, pero la efectividad sí y el primer tiempo terminó en tablas.
El complemento se llevaría todas las luces desde el comienzo. Al minuto Bayer estrenaría el marcador con un gol de vestuario de la mano de Omar Guamán que mandó un zapatazo al fondo de la red. Los jugadores del Botafogo todavía no dirigían el tempranero golpe de Bayer y, segundos después de sacar de la mitad de la cancha, Germán Lidioma pondría el tercer gol en el marcador con un potente remate. Era el 1 a 3 en solo dos minutos. Botafogo acusó el golpe, pero no se dio por vencido. Seis minutos después de la tragedia inicial un tiro de esquina permitió a Botafogo acortar distancias con un cabezazo de César de la Cruz. Era el 2 a 3. Con 25 minutos por jugarse nada estaba decidido, pero la falta de acierto del Botafogo y la mala definición del Bayer, hicieron que el marcador ya no se moviera. Así, Bayer se proclamó campeón de segunda categoría.

Stander levantó la esperanza de su hinchada, llevándose la victoria. Foto: Alicia Montoya
El segundo cotejo midió al AC Milan y Standler por la definición del título. El partido estuvo igualado hasta el minuto 15. Tras un tiro de esquina del Standler el balón cayó en los pies de Joiber Bastidas (Standler) que remató de fuera del área y mandó el balón al fondo de la red con ayuda del vertical derecho. Era el 1 a 0. El sorpresivo gol del Standler rompió la represa de goles que avecinaba y visionaba devastación para el AC Milan. El segundo tanto llegó segundos después de reanudar el partido por parte de Byron Camacho y el tercer tanto lo pondría una vez más Joiber Bastidas un minuto después de cantarse el segundo gol. Era el 3 a 0 en tres minutos. Aunque el Standler lo intentó, el marcador no se movió y se fueron al descanso
El segundo tiempo traería consigo un cielo nublado, un frío gélido y una tormenta de goles indescriptible. El Standler aprovechó la expulsión de un jugador del AC Milan, no tuvo piedad y marcó un total de seis goles. Joiber Bastidas completó su póker de goles (4), Ángel Calvopiña marcó doblete (2), Carlos Domínguez y Milton Sampaz sellaría el marcador con un prominente 9 a 0 que le otorgó al Standler el título de campeón de primera categoría.
Tras dos finales disputadas, Gremio y Honda Sola, culminaría con la jornada deportiva en un auténtico festín de goles. Honda Sola sería el primero en golpear al minuto 5, un fallo de la defensa dejó solo a Fernando Cueva que definió a placer y un minuto después pondría el segundo gol con un potente remate para sellar su doblete. Era el 2 a 0. Al minuto 24 un pase a profundidad dejó solo a Marcos García que disparó de primera y mandó a guardar la pelota al fondo de las mallas. Era 3 a 0. Dos minutos después Esteban Chávez (Honda Sola) disparó desde la derecha y batió al portero con su remate cruzado. Era el 4 a 0. El panorama para Gremio no tenía ni luz, ni color, sin embargo, un centro que le cayó a Edgar Laverde fue rematado con la violencia de la impotencia y la esperanza para poner el 4 a 1 previo al final del primer tiempo.

Honda Sola no bajó la cabeza y peleó con dignidad hasta el final. Foto: Alicia Montoya
El complemento inició con una extraña aura de misticismo. Gremio salió con el cuchillo entre los dientes en busca de esos 3 goles que llevarían el partido a los penales. A los 14 minutos un mal despeje del portero de Honda Sola le dejó el balón a Héctor Yumbo que marcó el segundo tanto para Gremio. El impulso anímico fue avasallador y dos minutos después Laverde marcaría su doblete con un certero disparo bajo. Era el 4 a 3 en el marcador. A los 21 minutos un saque de banda del Gremio voló por el área rival y llegó a la cabeza de Diego Paredes que cruzó el cabezazo y mandó e ¡l balón al otro extremo de la meta. El 4 a 4 era euforia y gloria para Gremio, pero la felicidad en el fútbol dura poco. A los 25 minutos el extremo izquierdo de Honda Sola incursionó por la banda y mandó el pase de la muerte para que Jean Veloz, ni corto ni perezoso, pusiera la pierna y mandara el balón al fondo de las mallas. Era el 5 a 4 a falta de 10 minutos. Gremio tenía que remar otra vez, el tormentoso gol de Veloz obligaba a navegar una vez más contra la corriente de lo que está dicho, pero te niegas a aceptar. Así, todos los jugadores de Gremio centraban, pasaban, evitaban errores y se lanzaban al ataque con algo que ya no era fútbol, con algo que no tiene nombre, pero que muchos románticos de este deporte llaman garra, corazón, alma…

Gremio iluminó la noche quiteña con dominio de penales. Foto: Alicia Montoya
A falta de 4 minutos para finalizar el cotejo un potente disparo de Víctor Remachi voló raso por una selva de piernas y se coló en el extremo izquierdo del portero de Honda Sola. Era el 5 a 5 en el marcador. El partido pudo finalizar en la última jugada a favor de Gremio, pero la suerte, que ya decantaba a su campeón en los penales, no favoreció al disparo de Laverde que se estrelló en la malla lateral.
Después de un intenso partido, Gremio afrontó los penales con la fuerza del que, perdiéndolo todo, conseguía arrebatarle algo al destino. En cambio, Honda Sola no se recuperó del golpe del doble empate y encaraba los penales con el sentimiento de quién teniéndolo todo ya no tenía nada. La suerte dictaminó su ganador. Con un marcador de 3 a 2, Gremio alzó el trofeo de campeón de máxima categoría con los gritos, la alegría y la euforia de quién llega al Olimpo después de cruzar los nueve infiernos.